Respecto a mis entradas anteriores,
creo que el factor más importante es el comportamiento de las
familias con la educación de sus hijos, ya que cada uno recibe una
educación diferente.
Tienen una serie de influencias
personales, culturales y sociales que se dan en el ámbito familiar y
que influye en su personalidad. La mayoría de los niños y niñas
antes de ponerse en contacto con el profesorado ya están
influenciados por el entorno familiar.
“La
familia es un grupo humano primario en el que los individuos nacen,
establecen unos contactos, realizan un tipo de encuentro y en el que
encuentran el ambiente propicio para establecer un tipo humano de
comunicación enriquecedora y perfectiva” (González
Ríos)
Creo que no solo hay que “echarle la
culpa” a la escuela si hay alumnos que no quieren trabajar con sus
compañeros de forma cooperativa, sino que también una parte de
culpa se encuentra en las familias. Hay familias que les “inculcan”
desde pequeños que hay que compartir, trabajar en grupo, y sobre
todo ayudar en todo lo que se pueda a los otros compañeros. Pero la
manera de actuar de éstos puede que sea totalmente diferente a lo
que se les dice a sus hijos.
Por eso en la familia las cosas se
aprenden de un modo distinto a como luego tiene lugar el aprendizaje
en la escuela. Un factor importante es la cercanía afectiva entre el
niño/a y la familia. Es imprescindible que en la familia exista un
clima de seguridad y confianza. Que se sienta protegido y valorado.
Por último me gustaría resaltar que
la escuela tiene que ser como “una compañera” en el largo camino
de la educación pero no puede ser una sustituta de la familia, ya
que es en ella donde se aprenden los valores esenciales para la vida
del individuo.
